08 octubre 2008

"Me ofendería que mi disco llegara antes a las tiendas que a internet"

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Enrique Bunbury publica su nuevo disco 'Hellville de Luxe' y le hemos preguntado cómo lleva el 'mono' acumulado durante los últimos años.

QUÉ!: Hace poco te habían aconsejado pasar de las entrevistas, pero aquí estamos. ¿Cómo lo llevas?
ENRIQUE BUNBURY: La verdad es que quién me lo aconsejo es de esas personas que vale la pena atender. Pero bueno, por otro lado yo llevo veinte años ya metido dentro de esta profesión y creo que hay fórmulas intermedias en las que, más o menos, puedo hacer mi vida profesional más agradable y por otro lado hacer el trabajo con profesionalidad y respeto hacia el otro lado. Eso es lo que me gustaría. Digamos que hay veces que los músicos hacemos demasiadas entrevistas como para hacerlas bien y tratar con respeto y cariño a los periodistas que cubren información. No sé cuántas entrevistas llevaré, pero a lo mejor siete. Mi punto intermedio, al que he llegado después de esta conclusión, es intentar que en vez de hacer doscientas consiga hacer veinte o veinticinco y que todo, más o menos, esté sensato.


Q: ¿Estás contento con cómo se está desarrollando la gira de presentación de 'Hellville de Luxe'?
E. B.: Yo estoy muy contento con lo que hemos hecho hasta ahora que, digamos, es la parte primera. Lo raro es que la parte iniciática de una gira sea la buena, pero sí es la parte en la que un poco hemos dado a conocer las claves de lo que vamos a hacer y para mí creo que tenemos por un lado la sorpresa entre comillas de material nuevo y la sorpresa sin comillas, que es que el material viejo pasa por un lavado de imagen. Un poco de nuevo maquillaje, que hace que de repente recobren la vida y que no sean canciones antiguas que repitas con una fórmula poco rutinaria. Y eso es lo que más odiaría. Creo que ese es el gran logro para mí, que el material más antiguo que estamos haciendo, que ya empieza a ser material de diez años y tal, son canciones que de alguna forma si no hiciera este lavado de cara no me interesaría demasiado tocarlas. A lo mejor es una cosa más por mí que por la gente. Porque no sé sé si a la gente le aburriría tanto, de verdad.


Q: ¿Cómo está siendo la reacción de la gente?
E. B.: Hay canciones muy concretas en las que, de repente, les cuesta un poco reconocer cuál estamos tocando. Pero me ha parecido ver que la reacción es positiva y agradecida. Que la gente, en cierto modo, espera eso de un concierto mío. Que a lo mejor de otro músico, de otro artista, sería más indiferente. Sería más normal que la cosa tenga otro sentido. En mi caso creo que me exigen cierto movimiento. No me dejan estar quieto.


Q: ¿Por qué crees que has logrado hacerte con un público tan fiel y agradecido?
E. B.: Bueno, lo de público fiel o agradecido es entre comillas. Yo considero que mi público es exigente y me exige un trabajo que a lo mejor a otros no. No creo que sea un público complaciente. A lo mejor sí que es cierto que tengo un público fiel, pero fiel mientras yo le responda.

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Q: ¿Tienes mucho 'mono' de escenario después de dosificar tanto tu actividad sobre el escenario?
E. B.: Bueno, en un periodo de tres años he hecho dieciséis conciertos que para mí es como quedarme en casa todo el día. Es absolutamente rídículo, aunque era algo que yo necesitaba. Son muy pocos conciertos. Lo normal es que los últimos veinte años yo he hecho una media de setenta, ochenta, noventa conciertos al año. Para mí el subirme al escenario es ya un mono adictivo absolutamente. Lo necesito. Ya era una obsesión subirme otra vez al escenario.


Q: Tus fans corean las canciones hasta los bises. ¿En ocasiones te gustaría pedirles un poco de silencio?
E. B.: A mí me gusta mucho el silencio. Me gusta que la gente escuche. Y bueno, yo lo he visto un poco en estos conciertos primeros. Quizás porque también desconocían el material, tanto el nuevo como el viejo al que, digamos, le habíamos dado la vuelta. Entonces, de algún modo, hemos conseguido algo que necesitábamos, que era hacer que los conciertos no fueran estrictamente karaoke y obligaran un poco al público a que atendiera a los arreglos. A por dónde iban las melodías. A mí me gusta mucho cambiar la línea melódica de las canciones y que la canción no sea fácil de cantar aunque te la sepas. Yo creo que la gente lo agradece, escucha. Y también dejamos un momento para que el público diga: "vale, esta la conozco, esta la canto, este es el momento en el que puedo".


Q: ¿En qué se distingue el público español frente al de otros países del mundo?
E. B.: No conozco el público del resto del mundo. Conozco principalmente el latinoamericano, incluyendo EEUU, y un poco el europeo. Yo creo que hay una diferencia clara entre América y Europa y es que el público americano es más apasionado y el europeo más reflexivo. Creo que ambas características son positivas y buenas en sí mismas. Pero bueno, unos son de una manera y otros son de otra.


Q: ¿Y te adaptas a cada tipo de audiencia?
E. B.: No cambio mucho el concierto en cuanto a material. Yo creo que cambia más la reacción del público y llega un momento en que los conciertos en América, en algunos lugares de America principalmente, al final son un poco más zaborreros. No sé. Yo tampoco lo estoy diciendo con la connotación negativa. Lo digo como que al final todos nos volvemos un poco más locos. Son menos matiz en algún momento, pero tienen más locura.


Q: ¿Qué es lo que más te gusta y lo que no soportas de las giras de conciertos?
E. B.: Yo no tengo ningún problema con salir de gira. Me encanta. Me encanta. Desgraciadamente, ha habido dos momentos que han coincidido con el final de la época de Héroes del Silencio y el final de la época del Huracán Ambulante, en los que había ciertos signos de cansancio, de tensión interna y personal que, claro, es algo que no deseas en ningún momento. Pero no es por la gira en sí misma, sino porque las relaciones humanas son jodidas fuera y dentro de un escenario.


Q: Has colaborado con multitud de artistas. ¿Con quién te gustaría trabajar en el futuro?
E. B.: Ahora mismo no tengo una cosa así de colaborar con nadie. Llevo tanto tiempo haciendo colaboraciones que me gustaría descansar una temporada, pero hay personas a las que no podría decir que no. A nivel latinoamericano, nunca diría que no a Chavela Vargas, ni a Andrés Calamaro ni a Sabina. A ninguno de ellos. Es más, les diría que sí con mucha alegría.


Q: ¿Alguna de las canciones del nuevo CD fue compuesta en una etapa anterior?
E. B.: No, no, no. Empecé a componer este disco una vez que terminé mi último disco, que fue 'El tiempo de las cerezas' con Nacho Vegas. No hay ninguna canción anterior ni que pertenezca a ninguna otra época. Normalmente yo soy muy estricto con eso. Todas las, digamos, caras b o canciones que quedan sin grabar de una época no las vuelvo a retomar nunca. Tengo ahí un proyecto. Sí que me gustaría sacar en algún momento un disco de canciones huérfanas.

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Q: ¿Te preocupa que tu disco se pueda descargar gratis en internet antes de su publicación oficial?
E. B.: No lo sabía. A mí me han dicho.. he oído algo por ahí, pero directamente te puedo decir que no tengo constancia de esto. Fíjate, igual que tú me estás preguntando. Que a lo mejor me dices: "¿esto cómo ocurre?". Yo creo que me ha llegado porque creo que es como una constante. Entonces, como que se han imaginado que está o lo que sea. Te digo una cosa: yo lo daba por hecho que estaría. O sea, de hecho, si no está no sé si sentiría un poco de ofensa. Me jodería un poco. No lo sé. ¿Qué quieres que te diga? En realidad hay algo que es que tengo clarísimo que no me gusta que mi música haya alguien que la utilice en su propio beneficio o que la regale y la comparta con la gente sin tener en cuenta que hay una serie de personas, no sólo yo, ni la compañía de discos, ni el productor; sino gente más humilde que vive de esto. Hablo del ingenierio, del ayudante del ingeniero, del que masteriza, del que prensa, del que almacena, del que lleva el camión, del que toca la guitarra, del que toca la batería, del que ayuda a montar al que toca la batería. Toda una serie de personas que, de alguna forma, vive de que haya un presupuesto para una grabación. Entonces pienso que es un poco triste ¿no? Y que a nadie nos gustaría que tú cuando termines de hacer esta entrevista, o reportaje, o como lo quieras llamar, venga un señor y te diga que lo acaba de filmar todo por aquí y se lo va a pasar al mismo tipo que te contrata a ti pero gratis. No creo que te hiciera gracia. Igual que, no sé, puedo pensar en la profesión que me diga el tipo que le hace tanta gracia bajarse las canciones de internet. La profesión que él tenga. Y que alguien vaya y le quite su puesto de trabajo y lo haga gratis porque le importa un carajo, quiero decir.


Q: ¿Qué género musical no soportas y nunca aparecerá en uno de tus discos?
E. B.: El bakalao. Aunque sea una obviedad. Eso es una falta de respeto al oído humano.


Q: ¿Has descubierto algún grupo español interesante este último año?
E. B.: Hay mucha gente que me gusta. Creo que hay mucho talento. Tenemos la fortuna de que hay mucho talento a nuestro alrededor. Gente, además, en diferentes ámbitos. Me gusta mucho lo que hace Quique González. Me gusta mucho lo que hace Nacho Vegas. Me gusta mucho lo que hace Iván Ferreiro. Pero también veo que sale una chica como Russian Red y está muy bien. Me gusta mucho lo que hace Tusla. Me encantan Los Coronas. No sé. Hay mucha gente que me parece que hace música fantástica con respeto y con cariño para la profesión. Y estoy seguro de que me estoy dejando a muchos que me gustan. Que lo hacen muy bien.


Q: Tu editorial 'Chorrito de Plata' va a publicar un libro de Sebas, el cantante de Tachenko. ¿Cuál es tu relación con la escena 'indie' de Zaragoza?
E. B.: De hecho no tengo aquí el libro de puro milagro. Bueno, me lo dieron ayer. Quiero decir, me dieron ayer la impresión. Tachenko es un grupo al que le tengo un cariño especial y, de hecho, tienen alguna canción que me parece absolutamente asombrosa. Y los he ido a ver bastantes veces. Bueno, bastantes... les he ido a ver en alguna ocasión. Sergio Vinadé siempre me ha gustado. Me parece que tiene un estilo muy especial en la forma de componer, de tocar y las armonías. Siempre me ha gustado. Desde El Niño Gusano.


Q: ¿Consigues ir a conciertos sin agobiarte porque estés siendo observado?
E. B.: La última vez que fui a ver a Tachenko los fui a ver en el Puerto de Santa María, que venían a grabar este último disco en casa de Paco Loco. Y yo tengo un acuerdo así con Paco de que, cuando él está grabando a alguien pues, en algún momento, un poco para liberar a Muni a su mujer de las labores de la comida, invito a mi casa al grupo que está grabando. Y bueno, les invité a mi casa y me dijeron: "vamos a tocar pasado mañana en tal". Los fui a ver. La verdad es que tocaron en un sitio al que yo voy habitualmente a ver conciertos. Y, claro, la gente estaba más acostumbrada a verme a mí que a ver a Tachenko.


Q: ¿Lo tienes más complicado en ciudades como Madrid o Barcelona?
E. B.: Voy menos a Madrid. Me gustan mucho los conciertos en El Puerto, pero también en Madrid me gusta mucho ir a ver conciertos. Y en Barcelona y en Valencia. Pero a mí el ir a ver conciertos en general, mientras sea en lugares más o menos pequeños... O sea, prefiero ir a ver a Los Coronas a la sala Sol que a Bruce Springsteen en ¿el Bernabeu? Se llama, así ¿no? El campo de fútbol de aquí. Me resultan un poco más incomodos los conciertos grandes. Pero es que los pequeños, en general, ¡es que me encanta! Es que es una cosa. Una costumbre que tengo que no sé.

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Q: ¿Has vivido últimamente alguna situación incómoda por ser un personaje conocido?
E. B.: Normalmente, mira, depende mucho de cómo salgas tú ese día. Es decir, hay momentos en que te toca más las pelotas el mismo acto que en otros. La misma cosa. O sea, que te pidan una foto o veinte fotos hay días que te importa un carajo y que dices: "por supuesto, estoy encantado". Y hay otros días que dices: "hoy te pediría que, por favor, no". Y eso me pasó hace poco en un concierto. Cuando fui a ver a Dylan en Jerez. Ese día yo estaba ahí, que tenía mis problemas propios, y llegó un momento en que me cansó. Me aburrí de todo esto. Pero era mi estado de ánimo. Yo no le puedo echar la culpa a la gente. La culpa es mía, que ese día a lo mejor debía haberme quedado en casa poniéndome los discos de Dylan y pasar de ir a verle.


Q: Volviendo a tu ciudad natal, ¿conocías a Sergio Algora personalmente?
E. B.: Le publicamos un libro. Además, tenía mi edad y nos concíamos de cincuenta mil grupos de antes de que yo entrara en Héroes del Silencio. Y de mucho antes de que él entrara en El Niño Gusano.


Q: Sergio triunfó en círculos minoritarios y tú en la liga de grandes estadios ¿Lo cambiarías?
E. B.: No. Es que no puedes cambiar. Hay cosas que no puedes cambiar. Yo he admirado siempre el trabajo de Sergio y le he seguido de cerca lo que ha hecho. Mientras que yo sé que había mucha gente en el circuito independiente que veía con muy malos ojos el éxito de Héroes del Silencio o mi trayectoria en solitario. Yo siempre he estado atento a lo que estaba haciendo determinada gente. En el caso de El Niño Gusano, muy concretamente, porque me gustaba mucho la literatura de Sergio. Me parecía un iluminado y, quiero decir, no tengo ningún problema con las opiniones de cada uno pero creo que siempre ha habido un pequeño circuito como que tenía una mirada corta en torno a lo que se hacía en el país. A mí me interesan todos los ámbitos de la música. Me interesa lo que se hace en el flamenco, lo que se hace en la copla, lo que se hace en la música en catalán, en euskera... Me gusta la música independiente, la música alternativa, la que se hace desde las multinacionales. Para mí no hay nada de eso que sea negativo en sí mismo. Ya te digo, excepto el bakalao.


Q: Tu nuevo 'single' se llama 'Hay muy poca gente' y uno de los grupos de Algora era 'Muy Poca Gente'. ¿Es algo premeditado?
E. B.: No. Mira, te digo una cosa. para nada. No tiene nada que ver. Lo que pasa es que yo, por supuesto, sé quienes son Muy Poca Gente. Por supuesto que lo sé. Pero es una circunstancia que es un accidente total. De hecho, el guitarrista de 'Muy Poca Gente' era Rafa, que tocaba conmigo en el Huracán Ambulante. Por supuesto que sé. Y en algún momento pensé: "a lo mejor le cambio el nombre". Pero, mira, me da totalmente igual. Porque, además, luego ocurrió lo de Sergio (N. del R: falleció en julio de este mismo año) y es que mira, yo creo que no está mal como pequeño homenaje, ¿no? Totalmente accidental. Hubo un momento en que me planteé cambiar el nombre.


Q: Sé que prefieres el vinilo pero, ¿qué tal te llevas con el iPod?
E. B.: Tengo un par de iPods, pero lo último que he escuchado no es lo que tengo en el iPod. En el iPod tengo una cosilla así... Ahí tengo cosillas, ¿no? Pero viejas. Yo las novedades las escucho en vinilo, en general. El último vinilo que me ha encantado es el de los Felice Brothers. No sé si conoces ese grupo. Me gusta muchísimo ese disco. Y un cantante de estos que se llama... No sé cómo se llama ahora este movimiento que es como de neo-soul. Se llama James Hatton. También Eli Paperboy. Es una corriente muy interesante. Son grandes cantantes de soul. Gente joven que lo hace de una forma muy ortodoxa que es lo que hace tiempo que no pasaba en el soul. El soul parecía más cercano a estas fórmulas, digamos, comerciales de Beyoncé que a las Supremes o Sam Cook o Otis Redding. Parecía que nadie se acordaba de todo eso.


Q: Ya hemos visto un cortometraje tuyo. Si llevasen tu vida al cine, ¿qué actor te gustaría que te suplantara?
E. B.: A ver, déjame pensar. Mmm... ¿un actor? Dani Loco. Dani Martín (se ríe). No, lo digo totalmente en broma. No sé, la verdad es que tampoco me parece una mala idea. Pero no. Quiero decir, no. Me encantaría y siempre pienso en Oscar Jaenada. Pero por otras circunstancias. Si ha hecho bien a Camarón, lo mío lo tiene chupado.


Q: Y si no pudieses componer ni tocar música, ¿cómo te ganarías la vida?
E. B.: No te preocupes por mi economía. Podría montar un restaurante cojonudo. Pero no lo voy a montar en ningún momento, porque me estás preguntando con un supuesto que no existe. O sea, yo me voy a dedicar a la música que es mi profesión. Y en unos momentos ganaré más dinero y en otros ganaré menos. Y en otros tendré que medio mendigar, pero es mi profesión. Quiero decir, que no te preocupes por eso porque es una cuestión de, joder, es mi oficio. Y algún día tocaré delante de 150 personas y otro día delante de 1.500. Y otro día delante de 10.000. Pero es mi profesión, independientemente de todo.


Q: ¿Te afecta ya la dichosa crisis económica?
E. B.: Al entorno de la música nos ha llegado mucho antes. Hace cinco años por lo menos que se habla de la crisis de la industria musical. En la industria del disco, principalmente, la crisis es muy seria desde hace mucho tiempo.


Q: Por último. Si pudieses votar en EEUU, ¿lo harías? ¿Con qué candidato te quedas?
E. B.: Yo soy una persona muy política. Me interesa mucho la política. Entonces, por supuesto que votaría en EEUU. Y creo que el voto ahora mismo en EEUU nos incumbe a casi todos. Pienso que, aunque sólo sea porque una pequeña parte del mundo perciba de otra manera la amenaza yanqui, creo que sería bueno que ganara Obama.

Fuente: que.es



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