BUNBURY: "EN CRUDO Y AL NATURAL"

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SEXTA RONDA LICENCIADO CANTINAS

Consulta las fechas de la nueva gira norteamericana de "Licenciado Cantinas".

QUINTA RONDA LICENCIADO CANTINAS

Toda la información sobre la nueva ronda de conciertos en España y México actualizada con las nuevas referencias de prensa a diario.

LICENCIADO CANTINAS MÉXICO TOUR 2012

Bunbury anuncia las primeras fechas de su esperada gira por México y la edición de una caja especial de "Licenciado Cantinas".

TOUR ESPAÑA 2012. LA REVISTA DE UNA GIRA.

Un resumen en 188 páginas de los 12 conciertos por España (junto al suspendido en Valencia) de Bunbury y Los Santos Inocentes..

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15 octubre 2011

Reseña de Again and Again de Sex Museum (Tritone Records, 2011)



El nuevo disco de Sex Museum es una volcánica descarga en forma de lava eléctrica, once temas marca de la casa, donde las guitarras punzantes y los órganos conviven en un sugerente magma de clasicismo, de ese que alimenta el espíritu, densifica las noches y da porte al negocio. Aunque el comienzo casi pop oscuro en la línea vocal de Peter Murphy de I´m falling dow puede engañar, cortes como Seven days son una muestra de que el salvajismo bien entendido se mantiene con los años, duros y directos, como un chupito de Cuatro Rosas, cortante como una navaja afilada por el acorde adecuado. No encontraremos la tierra prometida pero la seguiremos buscando cada noche de todas vuestras noches. Save your soul, pandereta y órgano, estoy aquí porque hace un segundo estaba en otro lugar, el resultado final es que no puedo parar de moverme, me da miedo que alguien se lleve lo que tengo dentro de la cabeza. Keep Running tiene un toque más épico, más contenido, un medio tiempo que respira el mercurio que como esporas infinitas sigue desprendiendo The Band en nuestras entrañas. Can you stand my love es anfetamínico y disonante, una espera constante que nunca encuentra satisfacción. Go, go Rocker es beat en estado puro, con un jugoso juego de voces, que navegan sobre los psicóticos arreglos del hammond para hablar del pasado con el gusto de los que siguen teniendo buenas ideas. El cierre parece una versión de un tema que suena en la radio de una nave recién llegada de Plutón, como si el disco no se fuera a terminar nunca, Go Around es ácido, es potasa fermentada en pleno corazón de Malasaña. Son Sex Museum, no engañan, lo que oyes es lo que tendrás.

Sex Museum estarán tocando el próximo sábado 22 de octubre en la Casa del Loco de Zaragoza.

Octavio Gómez Milián
Fuente | Al Oeste

Reseña de Nadie sabe que estoy aquí de Hashima (autoeditado, 2011)

Hashima, la penúltima encarnación del rock aragonés nos entrega su primera referencia, un EP de cuatro temas donde la pulsión eléctrica está presente en cada uno de los cortes. Con una intro psicótica avanzamos hasta La opinión del hombre rana, con la voz de Luis Bernadaus en primera línea, en un fraseo que tiene mucho débito de las bandas nobles de los noventa, aportando expresividad a través de los juegos de voces y una acertada contención en las solistas. Un disco con potencial luminoso, abriéndose paso como una propuesta nueva dentro de las tinieblas endémicas de la música aragonesa, huyendo de pleitesías y lugares comunes, Euforia es un zarpazo incontenible donde la línea de bajo te atraviesa, afilados los dientes, Hashima muerde sabiendo cuáles son nuestras partes blandas. La calma llega con En la sombra absoluta que evita lo empalagoso para ir creciendo en tono épico a través de unas potentes imágenes líricas. El final para Nada, casi abierto a las nuevas olas bailables a través de un bajo resultón y una percusión analógica que no resultaría extraña en un disco de The Rapture. Hay tiempo para todo, voces contundentes, bajos amenazantes y vertebradores y una solidez rítmica notable acompañan a un buen trabajo de guitarras para un disco que en su corte clásico encuentra su distinción.

Octavio Gómez Milián
Fuente | Al Oeste

Reseña de La Chica del Club de La Banda L´ambar (Autoeditado, 2011)

Por fin ve la luz la primera grabación de uno de los mejores combos en directo que se han podido ver últimamente sobre las tablas aragonesas. Liderados por la voz sobrada del contundente Rafael Sanemeterio, La chica del club es una colección de temas donde el calor del blues se enrosca a través de un saxo sabroso con los lugares clásicos de la música de raíces, boogie, rockandroll y macarreo en grandes cantidades. Temas como Ella nos devuelven a los Mas Birras más lúdicos, escuchando La chica del club no podemos obviar la influencia de los Burning, aunque el juego de las voces le da siempre un extra a los arreglos, que se mueven entre solistas de regusto clásico y ritmos básicos pero muy efectivos, canciones engrasadas a base de distintos licores, desde los fermentados a los destilados, para volver a los Rebeldes de la mejor época, por ejemplo en Sin miedo. Temas para ser tocados en directo, al ritmo trepidante de los botellines sobre los parches, mientras una armónica magnífica se eleva para sorpresa de todos. El momento espacial (porque lo de marciano ya lo dice el título) es el delirante Marcianos en Casetas, una jugosa jam de salvajismo. Aunque si hay un tema que destaca sobre los demás, ese es La última chica de la ciudad, donde la voz de Clara Téllez hace su aparición en un magnífico medio tiempo con sabor a bares cerrados y últimas oportunidades. Una tonelada tras otra, hasta sumar dieciséis.

Octavio Gómez Milián
Fuente | Al Oeste

Reseña de Amaral. "Hacia lo salvaje"


El primer single, Hacia lo salvaje, juega con el tono profético que acompaña a las mejores composiciones mercuriales de la banda aragonesa, aquellas que hablan de la lluvia pesada que ácida está a punto de caer sobre nuestros hombros. Las guitarras guturales con las que se abre Antártida, fermentando electricidad, son de lo mejor del disco, amasando un muro de espejos acompasado con una de las mejores y más inquietantes letras del disco. Imaginad al vampiro John Cale, tambaleándose sobre los reflejos del hielo mientras trata de recordar la línea de bajo y haced caso a Amaral, id hacia la luz. Acústicas gruesas para Si las calles pudieran hablar, un tema que comienza mirando a los ojos al Dylan converso para terminar recordándote aquel verso "si la ves dile que me acuerdo cada día de ella". Una de las mejores frases del disco está dentro de este tema: "el enigma de un árbol caído en completa soledad". La trepidante Esperando un resplandor sufre el lastre de un texto demasiado plano, algo semejante al demasiado manido ideario del Robin Hood moderno. Tras este breve bache vuelven los mejores Amaral, aquellos que creaban estampas breves de cotidianidad, desde Buenos Aires al Sacromonte, en la magnífica Riazor, una de esas canciones compuestas para poder vivir dentro de ella para siempre. El alimento del recuerdo como combustible para el mañana. El fraseo de Eva emociona una vez más. El comienzo eterno de Montaña Rusa y los teclados surgidos del bosque donde sigue viviendo Robert Smith, la canción amaga el arreglo perfecto y vuelve a mostrarnos un resplandor confesional. La coheniana Olvido funciona a nivel de salmodia y remanso. Cuando una canción de Amaral tiene las guitarras de Cuando suba la marea uno sabe que las cosas siguen funcionando, como una cajita de música abierta a los ojos del mundo, lo sencillo culmina con uno de esos estribillos redondos marca de la casa. Las punzantes seis cuerdas de Como un martillo en la pared vuelven a ser el compañero ideal para uno de las mejores letras del disco, épica sin resultar excesiva, perfecto puzzle entre melodía y palabras. El cierre del disco con la fuerza de Hoy es el principio del final, perfecta para corearse en directo y el bis con Van como locos, a través de las líneas magnéticas de la Tierra, una guía para masticar el mañana.

Este nuevo disco de Amaral, pulido hasta el último detalle en arreglos y grabación, es, como en toda la trayectoria de la banda zaragozana, un disco notable. Algunos textos que manejan en exceso los lugares comunes y la falta de esa chispa de cercanía de otras ocasiones, quizá arrastrada por el tono épico de la instrumentación, sería la única pega para este Hacia lo salvaje.

Octavio Gómez Milián
Fuente | Al Oeste 

28 julio 2011

Crónica del Low Cost Festival 2011


Una crónica para la revista EnPortada 

La nueva edición del Low Cost Festival en Benidorm fue un auténtico éxito tanto por afluencia de público como por la variedad y calidad de las bandas que participaban en el cartel de este evento, que año tras año aumenta su capacidad de convocatoria. Si el año pasado los conciertos se realizaron en el Parque Julio Iglesias en esta ocasión se trasladaron a la Ciudad Deportiva Guillermo Amor, donde la cercana distribución de los escenarios permitió que los hambrientos devoradores de canciones pudiéramos disfrutar del festín mucho más comodamente. En la jornada del viernes bandas destacaron sobre manera: en el escenario LCF Delafé y las Flores Azules destilaron groove y buenas sensaciones a partes iguales. Siguen presentando su tercer LP, vs Las Trompetas de las muerte y su directo pleno de sabor orgánico y metales nos hizo bailar siempre con una sonrisa en la boca: además de los clásicos del primer disco, Mar el poder del mar y Enero en la playa, las nuevas composiciones, como la autorreferencial La Primavera, el hit absoluto de Espíritu Santo, la revisión analógica de los recuerdos que es 1984 o Río por no llorar, con la que abrieron el recital, siguen alimentando la leyenda de una formación que gana en directo tantos puntos que te parece estar viendo una propuesta distinta. Los metales, repletos de funk y actitud, la solidez de las bases, tanto programadas como reales y guitarras puntuales, hacen de un concierto de Delafé y las Flores Azules una experiencia única. Mención aparte merecen sus dos vocalistas principales, la deliciosa Helena y el rítmico Oscar D'aniello, perfectamente empastados en voces y bailes y que buscaron y consiguieron plenamente la complicidad y comunicación con el público. Uno de los platos fuertes del festival era, sin duda, la actuación de Vetusta Morla en el escenario Budweiser y allí que nos plantamos para ver la evolución de las nuevas canciones de Pucho y compañía. La presención del nuevo disco Mapas dejó un sabor agridulce. Primero porque los nuevos temas, a pesar de los notables En el río o Lo que te hace grande, no son tan excepcionales como los que contenía el debut en largo de la banda, Un día en el mundo, reclamadas hasta la extenuación por los fans de la banda a lo largo de todo el concierto. Será complicado que Vetusta Morla se quite de encima la losa de este primer disco. Además el sonido, sobre todo en la voz de Pucho, vocalista principal, no conseguía hacer justicia a la intensidad que la banda madrileña trataba de transmitir. Destacaron la fuerza percusiva y el estribillo perfecto de El hombre del saco, la ya mítica Copenhague y otros temas antiguos como Sálvese quien pueda, Un día en el mundo o la Cuadratura del círculo (o como convertir una letra casi ridícula en un fenomenal final de recital). Podrían mejorar y deben hacerlo si quieren ser la auténtica punta de lanza de la música española fuera de los circuitos más comerciales. Digan lo que digan los medios más consagrados. El final de la jornada del viernes para el que firma fueron The Excitements en el escenario pequeño, un combo correcto de soul con vocalista negra, donde el conjunto formado por la fuerza de la parte instrumental y la garganta prodigiosa de la cantante Koko Jean Davis queda lastrada por un excesivamente erudito repertorio de clásicos de r&b.

La jornada del sábado comenzó en el escanario LCF donde el delirante horario en el que estaba colocado Maga hizo que solamente pudiéramos llegar al final de Agosto Esquimal y ya, rápidamente acudir al escenario principal donde Sexy Sadie revisaba el repertorio que les otorgó una gloria efímera a finales de los noventa. La banda de Mallorca, con un Jaime Soriano en formato vocalista hablador y Miki Serra a la diestra, demostró que la conexión con el público treintañero que los disfrutó en su mayor momento de gloria, no está perdida del todo, si bien está claro que los remiendos de que suelen traer las copias de esquemas anglosajones terminan siendo más visibles con el paso de los años. De todos modos un concierto muy correcto, con grandes momentos como In the water o Mr. Nobody, y ciertos aires Beatles, que servía de aperitivo perfecto para la larga jornada que quedaba por delante. El impresdincible avituallamiento en la zona de restauración nos permitió escuchar algunos de los temas de la banda Cosmonauta, perfil indie de manual y que no pasaba del aprobado en el escenario LCF. Volver al principal con Mando Diao ya totalmente lanzados y empezar a bailar fue todo uno. La banda sueca, acompañada de un cuarteto de cuerda, desplegó todas sus artes sobre el escenario, demostrando que uno puede ser vintage y sonar moderno. Hit incuestionables como Gloria o Dance with somebody, mucha actitud y un sonido perfecto hizo que los escandinavos elevaran el listón del festival. Había que escuchar también qué se cocinaba en el escenario pequeño, en el Stereo, donde los Guadalupe Plata estaban destilando su blues pantanoso, esquemático y saturado, para el disfrute del respetable. Un estupendo disco homónimo me había hecho subrayar con tinta roja su actuación en el Low Cost Festival. Y creo que ninguno de los que estábamos frente al escenario quedamos decepcionados. Temas como Lorena, Serpiente negra o Baby me vuelves loco, eran puro ramalazo psicobilly para una banda que consigue sacar lo peor de ti y encima que lo disfrutes. Casi deseoso de experimentar qué se siente al matar un gatito esperamos la salida del siguiente combo en el escenario Stereo. No eran otros que los vascoargentinos Cápsula, en esta ocasión dispuestos a emular a las Serpientes de Marte y tocar íntegra la obra magna de David Bowie: El ascenso y la caída de Ziggy Stardust. Y lo hicieron muy bien, repasando cara A y cara B del disco fundacional del glam rock, llevando a un terreno garajero temas como Starman o Lady Stardust, sonando absolutamente lúbricos en Hang onto Yourself o consiguiendo mejorar la versión de Bauhaus del Ziggy Stardust. Encima, de propina, Jean Jenie del Aladdin Sane y Rebel Rebel del Diamond Dogs.

Otro punto de inflexión en el escenario Stereo. Pero había muchos fans de John Boy desplegados por Benidorm y yo era uno de ellos, así que tocaba rendir pleitesía a la banda de Santi Balmes. Love of Lesbian triunfaron en la pasada edición y volvieron a repetir, esta vez como cabeza de cartel definido, en el escenario grande. Una gira propia de los grandes dinosaurios del rock, esos que ya hacen vida en la carretera, los ha convertido en la referencia absoluta de la música indie. Mucho más sólidos en su propuesta en directo que en las últimas fechas que había podido verlos, a pesar de seguir sin alcanzar la magia de estudio en las distancias cortas, se atrevieron a obviar su Club de Fans de John Boy para picotear sin tapujos entre sus últimos tres LP´s, quedando momentos como siempre para el recuerdo, Noches reversibles, Carta a todas tus catástrofes, Domingo astromántico o los inevitables hits Allí donde solíamos gritar, Me amo mucho, o las mágicas 1999 e Incendios de nieve, invitaron a Carlos Cros para interpretar con una enorme fuerza funk Miau y se despidieron evitando el playback habitual de Algunas plantas para interpretarla completamente en directo dejando un excelente sabor de boca. Rápidamente nos desplazamos al escenario LCF donde Standstill estaban descargando toda su acidez eléctrica. La banda barcelonesa fue la que mejor sonido desplegó en todo el Festival y encadenó una parte final de recital impresionante. El magma sónico parecía continuado, sin respiración, hipnótico en temas como 1, 2, 3 Sol, epiléptico en Moriréis todos jóvenes, programaciones y tubas, acústicas siempre en el abismo del acople y la voz de Enric Montefuso repitiendo como en un mantra el texto de Moriréis todos los jóvenes. Una banda que hace retumbar tus neuronas, que es capaz de reservar para el final del concierto Feliz en tu día y esa rumba psicótica que es Adelante Bonaparte, una banda grande, muy grande. Tocaba volver a cambiar de escenario, porque se notaba en el ambiente la estática pantanosa de los Tiki Phamtoms en el Stéreo. Uno iba ya un poco desfondado, después de acumular más de seis horas de festival, pero un poco de surf de influencia azteca, bien combinado con máscaras de ultratumba, hacer renacer el espíritu zombie de cualquiera. Lanzaron máscaras en busca de la complicidad del público, que se dejaba encadenar por el sonido de la gruta en un baile más propio de alteraciones primarias tribales que de festivaleros en subidón. Eso, subidón y del bueno, lo estaban ofreciendo los Klaxons en el escenario grande. La banda mantiene el poso tecnopop ochentero con teclados ad hoc pero añade algo de contundencia con instrumentos reales y una voz mediana que lastra a una banda que tras su hit de hace unos años, Atlantist to interzone, no vive sus mayores momentos de gloria.

Y hasta aquí puedo leer. El año que viene, si todo va bien, me apunto a la nueva edición del Low Cost Festival, por su estupendo cartel, más ecléctico y abierto año tras año, las facilidades de alojamiento que a los treintañeros nos ofrece Benidorm (evitándonos la terrible perspectiva de las tiendas de campaña) y la inmejorable logística del festival que, sobre todo este año con la nueva localización y disposición de escenarios, permite disfrutar de los conciertos cómodamente.

Texto | Octavio Gómez Milián

Fotografías | Ana Lacarta

Fuente | Zaragota

06 julio 2011

Reseña de Bliss de The Patinettes (Voxcapo, 2011)


Cuando un LP que se abre con una joya como Mystic Monkey (saliva de Tina Turner cantando canciones de la Credence Clearwater Revival, tú sabes de lo que te estoy hablando, ¿verdad?) sabes que estás ante algo serio. Una voz superdotada que se eleva sobre las acústicas épicas de The Man with the Electric Flag, llevando el sonido americano a las orillas del Ebro, los jinetes fantasmas han traído la tormenta. Whisky Galore tiene el sabor del vodevil de los hermanos Davies, con una voz masculina aclimatada a los estándares del indie y Milky Day da el contrapunto de folk perezoso para un LP que maneja referencias de distintas barajas anglosajonas con mucho gusto. Producción exquisita en manos, como no podía ser de otra manera, del gran Rafa Domínguez (cocinero supremo de esta tierra), porque llegas a Brainless y parece que estamos de vuelta al powerpop luminoso de los noventa o aparcas para encenderte un pitillo junto al motel que hay en la orilla del pantano y escuchas en la radio The Cigarrette Song. Y llegará la lluvia de Persons y tendrá tus ojos, una guitarra y las percusiones sobre ella, mientras los coros cubren de melancolía la habitación. El manual pasa de página y la electricidad punzante de Thinner than water nos trae un poco de la maldad lúbrica de los Sonics, perfecto para una noche en el Gruta 77, Sing a long es la parte bucólica que guardamos en el imaginario los que imaginamos Frisco como una fiesta. Nos levantamos de la hierba y la armónica de Frankie Losa nos remite a los años en el que el altcountry reinaba en la tierra de los dinosaurios con I don´t see anything. Un poco de elegancia, monedas lanzadas sobre el piano, Happy numbers en la rifa de la vida, más caverna en Yellow Moon, la voz de Patricia Destoky abrasa como el cuatro rosas en ayunas, Talking to the rain tiene un punto mesiánico y el cierre de nana con Bliss para redondear un disco sobresaliente. Instrumentistas calientes, abanico abierto, voces contundentes adaptados a todos los registros. Un servidor, contrario generalmente a las bandas que usan el inglés como vehículo para las canciones, solo puede rendirse ante la evidencia: si las cosas se hacen tan bien como lo hacen los Patinettes nos queda poco más que quitarnos el sombrero y gritar alto que este es uno de los mejores discos aragoneses del último lustro.

Texto | Octavio Gómez Milián

Reseña de Apúntame a mí primero de Tachenko (Limbostarr, 2011)


La trayectoria de Tachenko siempre ha estado marcada por pequeñas golosinas que, en forma de EP´s intermedios, aligeran la espera de sus fans y permiten juegos y guiños desde sus caras B. Este es caso de este nuevo material de la banda de Sergio Vinadé, cuatro temas, con su versión final incluida para servir de puente hacia el próximo largo. Se abre con Yo no quiero sonar moderno, una declaración de principios en la voz de Sebas Puente con una mirada solapada hacia el Bagdad de los Negativos y las luces de neón como guía, un tema con una letra afilada cubierta de la engañosa suavidad del pop. Seguimos con Armas tomad, épica de los malencarados que enlaza de manera sinuosa con Compañeros del Metal y cerramos las composiciones propias con El Alud, con una deliciosa pincelada de trompeta que abre las ventanas de la casa para que entre la luz y suene una excelente versión del Mediterráneo de Serrat, venerable revisión de un clásico a las orillas del mar que casi te hace saborear el vino pesado y el pan recién hecho en la primera tarde del verano. Con esta anécdota que crece hasta devorar el EP y dejar (lástima, porque El Alud es una canción estupenda) los temas de la banda zaragozana en un segundo plano. Pero la verdad que la lucidez con la que llevan Tachenko a su terreno la canción del cantautor catalán es absoluta.

Texto | Octavio Gómez Milián

10 mayo 2011

El inicio, el desencanto y el círculo de confianza de Copiloto (GELMAR, 2011)


Llega por fin a nuestras manos el tercer LP de Copiloto (cuarta referencia si tenemos en cuanta el Ignatius EP), sin duda su mejor disco a nivel de producción y arreglos, exigente en los detalles y cuidado en las formas, donde las guitarras y los pianos conviven en la frecuencia natural que lleva años generando los modos del pop anglosajón. Un disco de clara herencia Beatle, pero donde también las costuras remiten a los Beach Boys más orquestales o puntuales incursiones en la psicodelia más lírica. Canciones notables (Salvar el Día y el Modelo de Watson y Crick, sobresalientes) que vuelven a remitir a la madurez generacional y la neblinosa perspectiva que nos trae el mañana. 

Se abre con Prêt à Porter, las trompetas que abren un mundo, el de Copiloto, que no se amilana frente a las revueltas populares de la electricidad. El piano sostén de Dotes innatas, un texto donde se condensa la madurez y las nuevas preguntas que nos llegan con la edad. Sorprende el guiño a los grandes del piano rioplatense (sobre todo Fito Páez y su filia por las cuerdas bien tocadas del Circo Beat). Se lo tengo que decir, un punto más macarra, más mancuniano, es una canción de electricidad que alaba las percusiones y el sitar con el que Rafa Domínguez adereza el tema mientras los coros crecen (de nuevo, un excelente trabajo en las voces). Lista de convocados es un tema muy Lennon, que Copiloto estrenó el pasado verano, parapetado tras el piano, un juego literario de metáforas futbolísticas para hablar de la vida, simplemente. Con Salvar el día vuelve el auténtico sonido Copiloto, fresco pero con un punto melancólico, es una de sustentos fundamentales del LP, como el siguiente, El modelo de Watson y Crick, single de adelanto del disco, donde todos los componentes del universo Copiloto bullen hasta darnos lo que estábamos esperando: una canción perfecta. Ayuda internacional tiene el poso narcótico de la poesía junto al vodevil que le otorga la tuba, una canción de mañana de viernes, cuando no queda nada para las vacaciones, dos contra el mundo, ya sabíamos que al final esto nos iba a pasar. SP con la voz a lo Françoise Hardy de Ana Muñoz, puntea las cuerdas con la suavidad del despertar de la siesta, arreglada a base de pisadas sobre hojas secas y pinceladas de sintetizador. Canción confesional, Que tu suelo se mueva, mordisqueando las horas esperando la vuelta de la tormenta eléctrica. Direcciones y flechas mira hacia los noventa españoles, los de La Granja y otros grupos olvidados, saboreando el juego de banda de los excelentes músicos que acompañan a Javier Almazán en el Círculo de Confianza (Jorge en bajo, Javi en batería y Pozo en solista). Toca terminar, Ya me conoces, el Almazán que ve pasar la modernidad y sólo espera que alguien diga, es tiempo de volver con quien quiero, no me hace falta mucho más que un piano y par de sonrisas.

Texto | Octavio Gómez Milián

12 abril 2011

Bunbury flaquea


El hombre delgado, pese a lo que Bunbury cantaba en ‘Hellville de Luxe’, flaquea. Su nuevo disco en directo, grabado en el teatro Gran Rex de Buenos Aires, en noviembre de 2010, no pasará a los anales de los discos en vivo. Suena reiterativo, falto de ideas nuevas, está cargado de automatismos, adolece de alma instrumental y del impacto de un verdadero disco de directo, como antes han demostrado muchos grandes solistas, desde, por ejemplo, Lou Reed a Dylan, Springsteen, Neil Young o Leonard Cohen. Repásese, por referenciar y de forma respectiva, ‘Rock‘n’roll Animal’, ‘At Budokan’, ‘Live In New York’, ‘Live Rust’ y ‘Live In London’. Al lado de discos como estos, renovadores, distintos a los de estudio, pletóricos, con una fuerza tremenda de escenario, el de Bunbury se aparenta gaseoso, burocratizado, de bolo de trámite, sin grandes particularidades con respecto a las canciones de estudio, salvo casos evidentes, y escasos, como el de ‘Lady Blue’.

Y eso, en un artista tan inquieto y tan amigo de la imprevisión, tan huidizo de lo estándar, no encaja bien. Sigo pensando que el mal de raíz está en una banda que cumple con oficio su trabajo, pero que no está a la altura de la inventiva que un artista como Bunbury requiere, él mismo se exige y a él debe exigírsele. Hunde al ‘aragonés errante’ en un sonido oxidado, antiguo, sobre todo con esos punteos de guitarras, delicados, pero tan trillados, tan oídos… Es curioso también  el reparto ecuacional del repertorio: cuatro canciones exactamente de cada uno de sus últimos cinco discos, más cuatro añadidos varios de ‘El tiempo de las cerezas’ (‘Puta desagradecida’), ‘Radical Sonora’ (‘Alicia’), ‘Bushido’ (‘Desmejorado’) y la masbirriana ‘Apuesta por el rock’n’roll’. En total, 24 canciones. Y así, todos contentos. Opino que ‘Las consecuencias’ podría haber dado mucho juego para un directo en un teatro, si se hubiera trabajado profundamente y enfocado a ese fin. Y hubiera dado lugar a algo diferente, máxime con la pilada de directos que ya posee Bunbury.

Seguir leyendo este artículo en | La Voz de mi amo

20 febrero 2011

Bunbury inicia su andadura como productor cinematográfico.

El inquieto artista se ha embarcado en la producción de la película que recrea los hechos acontecidos durante el golpe de Estado ocurrido el 23 de Febrero de 1981. El film que llevará por título "23-F, La Película" se estrenará el próximo día 23 de Febrero.


17 enero 2011

Rafa Domínguez produce el nuevo Ep de Louisiana.


Ya se puede escuchar y bajar en libre descarga en este enlace el EP de debut de Louisiana cuya producción corre a cargo de Rafa Domínguez el que fuera guitarra de Enrique Bunbury durante la etapa del Huracán Ambulante. No sólo su labor como productor es reseñable, también como músico ha dejado pinceladas de su excelente toque metiendo guitarras en varias canciones entre ellas "Reformulación de Daddy" donde el inconfundible sonido de Rafa se hace patente.

Ana Muñoz poetisa,voz principal y compositora y Luís Cebrián ex
vocalista de Nubosidad Variable forman el dúo Louisiana completando el tándem la banda formada por Ricardo Fandangos, Daniel Cebollada y Raúl Zeta.

Voz de seda femenina que también toca la guitarra y el clarinete complementada con los coros y la guitarra de Luís Cebrián, melodías intimistas y letras cargadas de poesía, dolor, sensaciones, sentimientos y mucha  intensidad y detalles autobiográficos están presentes en su música. Su estilo anda entre la frontera del indie y el pop con raíces folk. Las canciones incluídas en este EP han sido revisadas y arregladas convenientemente después de un largo rodaje en directo por salas de Zaragoza donde la impresión obtenida es inmejorable habiendo llenado la Lata de Bombillas en su presentación en directo el pasado 8 de enero con un éxito notable. Poco a poco han pasado de ser una banda prometedora pasando a ser considerados  una formación ya sólida con unos planteamientos claros de futuro y una intención de permanecer y seguir creciendo para dar el salto fuera de Zaragoza y darse a conocer en toda la península.

Nos cuentan los chicos de Louisiana que la grabación ha estado llena de momentos inolvidables incluso simpáticas anécdotas como cuando vinieron a grabar en vídeo la discográfica del EP "Virtualbum" y Ana acudió al ensayo con laringitis y tuvo que hacer como que cantaba para grabar el reportaje, mientras Luís tocaba con una guitarra sin enchufar. Siempre guiados por la sabia mano de Rafa y sus consejos como amigo y músico de amplia trayectoria cuya visión y arreglos han sido determinantes en el resultado final del trabajo brillando por su originalidad y sonido.

Títulos como "No hay valor", "Sinestesias", forman parte de este EP que puede ser uno de los mejores de este 2011 que ha sido grabado en los Estudios de Rafa de la Cafetera Atómica y masterizado en Vacuum
Mastering por Javier Roldón. Del diseño gráfico se ha encargado Javier Polo.

En resumen delicatessen sonoras para paladares exigentes que buscan algo más que la comercialidad, para público que sabe apreciar textos poéticos y melodías sugerentes con unas voces armónicamente empastadas y muy trabajadas que no dejan impasible al oyente sino que contagian sentimientos y te hacen partícipe de sus emociones y vivencias personales.

Próximamente están confirmados estos directos:

28 de enero Sala Moby Dick de Madrid  junto a Le Traste
Entradas ya a la venta:
http://www.letrastelouisiana.ticketea.com/

19 de febrero Fnac de Plaza España de Zaragoza

2 de abril en la Ley Seca de Zaragoza junto a Autumn Comets

Puedes encontrarles en la red en:

http://www.myspace.com/louisianamusica y en Tuenti y Facebook.

En www.virtualbum.es puedes encontrar otros interesantes discos en libre
descarga de grupos como:


Mister Hyde, Delirium Tremens, La Forja, Velouria, Domador, Señorita
Evans o el Tributo a Distritocatorce.

Texto: Susana Almarcha Mingote. SusanQ.

Foto Louisiana: Gustaff Choos.

Foto portada del disco: Jorge Fuembuena.

09 diciembre 2010

'Nana de los peces muertos' será la aportación de Bunbury al proyecto "Supernanas 2.0"




La iniciativa "Supernanas 2.0" que recopilará nanas de las voces de Iván Ferreiro, Coque Malla, Pastora o The Pinker Tones, ha hecho público el track list de este segundo volúmen. Entre todas esas canciones encontramos a Enrique Bunbury que ha aportado la canción 'Nana de los peces muertos', la cual se pudo escuchar en la obra de teatral "75 x Ciento" para el Teatro de El Temple.

La canción se puede comprar por 1€ y el disco por 10€ en el website del proyecto: Supernanas 2.0, pero también en todas las tiendas FNAC de España, puesto que se editará un CD físico que contendrá las 14 canciones. Los fondos recaudados con la venta estarán destinados a nuestros proyectos de defensa de la infancia. Nanas que ayudan a los niños, la idea no puede ser más bonita.

Te mostramos la letra y datos de la canción:

Nana de los peces muertos

mirad los peces en el río
parecen dormidos
no me escuchan cuando les digo
despertad, ha salido ya el sol
están flotando, se los lleva la corriente hasta el mar
donde les esperan sus parientes
panza arriba se olvidaron de nadar
mirad los peces en el río
parecen dormidos
no me escuchan cuando les digo
despertad, ha salido ya el sol
están flotando y se los lleva la corriente hasta el mar
donde les esperan sus parientes
panza arriba se olvidaron de nadar.

Escrita por Enrique Bunbury. Grabada por Paco Loco en su estudio de El puerto de Santa María (Cádiz). Voz y guitarra, Enrique Bunbury / Guitarras, Alvaro Suite / Bajo, Robert Castellanos / Guitarra, Jordi Mena / Batería, Ramon Gacias / Teclados, Jorge Rebenaque. Enrique Bunbury aparece por cortesía de EMI Music.



30 noviembre 2010

Bunbury retratado en el libro "México Suena".

Algunos de los más importantes exponentes de cada género musical fueron captados por la cámara de los fotógrafos Gabriela Saavedra y Gabriel Rozycki, para conformar cerca de 200 retratos inéditos en 384 páginas del libro México Suena.

Alejandra Guzmán, Alejandro Fernández, Armando Manzanero, Chavela Vargas, Chayanne, Enrique Bunbury, Eros Ramazzotti, Gustavo Cerati, José José, Juan Gabriel, Miguel Bosé, Paquita la del Barrio, Paulina Rubio, Plácido Domingo, Ricky Martin, Shakira y Los Tigres del Norte son tan sólo algunos de ellos.

México me suena al mariachi, a la música ranchera, a tequila, a euforia, a pasión, es una música que entra por las venas, muy pasional y el concepto es un sueño hecho realidad”, comentó Saavedra.

Por alrededor de un año, ambos profesionales de la lente trabajaron en la obra a partir de una labor de investigación, con el apoyo de expertos de la música como Eduardo Álvarez y Jaime Almeida.

Una vez obtenida la lista de figuras que aparecerían, los fotógrafos trabajaron en función de las agendas y tiempos de los famosos, para armar un concepto en locación, foro, estudio u hotel.

Como algunas de las anécdotas, Paquita la del Barrio se resistía a sostener a un enorme roedor como parte de la imagen, no obstante venció la fobia para evocar su tema “Rata de dos patas”.

Los pocos conocidos inicios de Pepe Aguilar como rockero quedaron plasmados al igual que su pasión por los tatuajes, mientras una tienda de guitarras del Centro debió cerrar durante el rato que Alejandra Guzmán fue fotografiada.

La idea para José José era captarlo cortando cebolla y los efectos de ésta en sus ojos, pero el concepto no convenció ni a Saavedra ni al “Príncipe de la Canción”, por lo que el sentimiento de temas como “El triste” fue reflejado con una lágrima de sangre.

La vida de un cantante es muy intensa, se exponen mucho, son gente muy sensible y que tiene que cuidar mucho lo que hace y tienen sus pasos muy marcados. Faltaron muchísimas personas, esta es una recopilación de los máximos exponentes, pero no por eso son los únicos”, dijo Saavedra.

La imagen de figuras como Pedro Infante, Lola Beltrán, Agustín Lara y Pedro Vargas también está incluida a través de imágenes de archivo, proporcionadas por Armando Herrera, “El Fotógrafo de las Estrellas” y quien recién falleció.

Cada fotografía está acompañada por alguna frase del artista y las letras de algunos de sus más famosos temas también son incluidos en México Suena.

A partir del 8 de diciembre, las imágenes de esta obra, ya a la venta, podrán ser vistas en las rejas del Bosque de Chapultepec y en la galería del Auditorio Nacional, acompañadas de música.

Un programa especial del mismo libro llegará a la pantalla chica a principios de 2011, lo mismo que un detrás de cámaras con las entrevistas efectuadas a los exponentes.


15 noviembre 2010

"Hechizo" pasa el examen de Matías Uribe.


Una voz (en este caso, pluma) que tenía que aparecer para hablar de "Hechizo" era la de Matías Uribe

Bien cierto es, que este tributo ha creado espectación entre los seguidores, aunque más bien podría decirse que las palabras negativas hacia el artefacto han sido las protagonistas. En "La voz de mi amo" encontraremos una reseña de opinión bastante cercana a la realidad que se recoge. Matías Uribe explica lo que para él -bajo su punto de vista- es un disco tributo. ¿Una anécdota? ¿Una manera de meter artistas con calzador? ¿Una pérdida de tiempo? Pueden ser muchas cosas, miscelánea de ideas mezcladas con la controversia que tan gratificantes resultados otorga al paladar musical del lector.

Palabras... signos y acentos, puntos y aparte... todo ello en este análisis que hay que agarrar con cuidado para no quemarse. 

"Sin hablar" de El Grito de Harpo

Los productores de Vetusta Morla, responsables del nuevo sonido de El grito de Harpo.

Vídeoclips de Fito, Calamaro, Bosé, Amaral o Alejandro Sanz, en el currículum del director de “The Lucky Bear Show”
Escucha “Sin hablar” en Spotify pinchando AQUÍ

Toda la info sobre el grupo y el disco en: http://www.elgritodeharpofanclub.es

EL GRITO DE HARPO, LA MAYOR PROMESA DEL POP-ROCK DE CASTILLA Y LEÓN


El Grito de Harpo es un claro ejemplo de evolución continua desde sus comienzos en Valladolid y Palencia. Más de diez años de conciertos y el haber compartido escenario con Los Ronaldos, M-Clan, Los Secretos, La Sonrisa de Julia, Santiago Campillo y Miguel Bañón, Mikel Erentxun o Maldita Nerea, han ido sumándose a sus tablas hasta consolidarse en una banda a la que MESCAL (Música Es CAstilla y León) reconoce a finales de 2009 como la mejor entre 160 grupos.

Este premio sucede a otros muchos reconocimientos para Alfonso Abad (bajo), María Alba (voz), Gele Rodrigo (guitarra), María López (teclados y coros) y Paco Tejero (batería). Con un espíritu abiertamente ecléctico, El Grito de Harpo se deja atraer por diversos ritmos y estilos, para abandonarse después a la expresión de sus propios sentimientos a través de un “britpop-rock” íntimo y personal.

Las composiciones de El Grito de Harpo hacen tanto hincapié en el compás como en la estética, en el brillo como en profundidad. Experimentan en su laboratorio de ideas musicales para fundirse juntos en cada obra: letra, música, instrumentos y voz se complementan unos a otros hasta establecer un único diálogo que conquista los cinco sentidos.

En su último álbum, El Grito de Harpo ha conseguido con la producción de Manuel Colmenero y Javibu Carretero (Sonobox, Madrid) el perfecto aliado grabar un disco que refleja el punto de riesgo que dan a sus creaciones. “Sin hablar” pone título a este último trabajo, un título que deja en evidencia lo superfluo de las palabras, tantas veces vacías, banales, gratuitas… Voces extrañas, voces sin fin o que no llenan un vacío, preguntas con y sin respuestas, hablar y escuchar, palabras que se dicen o que sobran, delirar, divagar, murmullos… Y un “sin hablar” con el que, sí, sientes mucho más.

Ratificando el origen del nombre, El Grito, los temas del álbum comparten la energía de los estribillos, que emergen de las estrofas como un grito sobresale de una charla o un susurro. Ir descubriendo cada canción es una aventura: tonos acústicos sorprendidos por momentos corales, guiños beatleianos, enfurecidos acordes eléctricos, percusión al desnudo, melodías de bajo haciendo de galán, aires glam, punteos persistentes, la nostalgia de un vibráfono, cortes abruptos superponiendo planos, inagotables registros de la voz, realces minimalistas, transparencias de piano y contrabajo….

“Sin hablar” es un primer testimonio de hasta dónde puede llegar El Grito de Harpo en su búsqueda incansable de más riqueza rítmica y artística. Como ellos afirman, su límite de riesgo está en donde la aleación de ideas alcanza el status de “mejillones con nocilla”.

Más información:


Algunos lugares donde puedes comprar el disco (pincha encima para acceder):

Warner Music
Fnac


14 noviembre 2010

Críticas: "La herida universal" de Julio de la Rosa y "Vuelven los Summers" por Octavio Gómez Milián


La herida universal de Julio de la Rosa (Ernie Producciones-King of Patio, 2010)

Hablar de la grandeza de Julio de la Rosa a estas alturas parece un ejercicio de simpleza emocional, pero, como todas las cosas evidentes a veces es mejor repetirlo por si la memoria de pez de esta sociedad revenida ejerce su presión. El Julio festivo, envilecido por ese vino tinto que te enciende los ojos en las tabernas, el Julio de El espectador, ha vuelto a las cavernas, al garito, no como depredador, más bien como observador de la fauna: De la Rosa plantea un LP cerrado, con el comienzo de Uno, levísimo compendio de ternura que nos obliga a abrir las persianas con Tan amigos, uno de esos temas que, una vez inoculado, crece dentro de ti, hasta ser parte de tus venas. Las camareras, con su ritmo simplista y sus ecos al Battiato más lúdico, nos emociona como una declaración definitiva (hasta la próxima) de intenciones, Entresemana, la crónica del desencuentro vital de una urbe, del amor como un pasivo arrinconado en la contabilidad de la vida, El temporal es una miniatura perezosa de té frío y reflexión, La Fecha en la tapa, como un rumbita mutante, el juego ibérico del danone y el cacaolat, con la verbena indie saliendo de los dedos de Abraham Boba. Volvemos a la crónica canalla que va del martes al jueves, todos saben que salir el fin de semana es de horteras, vamos a ver quién puede hacerse más daño de una sola vez, Hasta que te hartes. Sustentado por un órgano preciso y con una voz reventada en luz de media tarde, Julio elige como single, Sexy, sexy, sexy, la sutileza de lo evidente. No me mires con los ojos es una miniatura poética con violines de aguardiente y susurros de terciopelo. El traje nos trae el remedo más costero de De la Rosa, el que compone frente al mar con una guitarra y un chubasquero. Una mierda de canción comienza con un recitado macarra, de esos en los que Julio es un maestro, para introducirse  posteriorme en un magma sónico, vertebrado por el colmillo afilado de un espectador anónimo, como si la cosa no fuera con él, casi sin solución de continuidad, aparece una vertiente disco, Violines de noche, el arreglo perfecto para un texto que remite al penúltimo baile etílico en la última pista de la ciudad. Un piano con una copa de menos da vida a El anzuelo, confesional y apátrida de los cuerpos, la delicadeza del instante sirve de arreglo para otra canción. El amor desperdiciado es una de las piezas más hermosas del disco, canción perfecta para dejar paso a Canción de guerra, el De la Rosa equilibrista, con el machete en la boca (tranquilo, no tengo ninguna intención de usarlo, a menos que des razones, sólo estoy aquí porque tú me lo pediste). Terminamos este particular viaje hasta el final de la noche con Resumiendo. Cierra la puerta al salir, deja la llave debajo del felpudo, cuando quieras repetimos, dejaré el móvil apagado, pero si te portas bien te escribiré una canción.

Un disco mayúsculo, exigente, de pasillos y cajas de mudanza. Julio de la Rosa, más grande que la vida.

Texto: Octavio Gómez Milián


Vuelven los Summers (Clifford Records, 2010)
Imaginería clásica del género (si quieres otra cosa, ¿qué haces abriendo este vinilo, chaval?), máscaras de El Santo, olas y sangría, Vuelven los Summers para convertir noviembre en el nuevo verano, el surf de los Vegetales, la inmediatez como modus operandi, más originales que el revival anglo de Mujeres, a través de las sagradas escrituras (con el sello Lee/Kirby, claro) de los Ramones, Nikis o Los Saicos, estas píldoras de dos minutos anfetamínicos de Los Summers, juegan en los coros de Todas las noches que no vas a bailar con el yeyé español de los Albas o los Kifers con las revoluciones subidas (nunca pitufas demasiado tu vida, cualquier amante del “pinch” te lo dirá), amagan el tributo a los Teen Tops a través del Despeinada del Palito Ortega (cuando era un joven de pelo largo, antes de hacerse gobernador y cuidar de Charly García), no paran con La casa en la playa, recuperando el inmenso “Seré luchador mexicano por ti”, baladón de escenario, para terminar de encender las hogueras en la playa. Pensaba escribir esta reseña sin un solo punto, pero me falta el aliento y ando escaso de bencedrina, me toca visitar escaparates, escapar del invierno, buscar un carnicero con un pack de cervezas, caer enamorado hasta que la baba me caiga, esperar en la esquina de tu calle, a ver si te pillo volviendo de donde vas todos los martes, escribir poemas malísimos cuando tú eres malísima conmigo y acabar resumiendo dieciséis canciones en una proclama, que por universal y repetida, no falla nunca: “Quiero estar contigo”. Nos vemos a la orilla del río, aquí no tenemos playa y el verano tiene otro color.

Texto: Octavio Gómez Milián


"No temáis por mí" de Hendrik Rover (Guitar Town Recordings, 2010)

Hendrik Rover
con este “No temáis por mí” nos demuestra que juega en la liga del Lapido más americano, escarbando el corazón de un camino donde suenan canciones que hablan de espacios abiertos, de carreteras amplias donde uno encuentra cobijo contra la tormenta, canciones donde los violines vuelan libres y las cuerdas de la guitarra acústica son el último enganche con un mundo que se desmorona. Hendrik Rover recoge la tradición española de los que usaron a los fuera de la ley como referencia, de los que se miran en el espejo esperando ver a Kriss Kristofferson en su reflejo, me recuerdan a ese hermoso misterio que fueron Dos Lunas,  incluso el Loquillo de “Mientras respiremos”, aquel en el que Gabriel Sopeña aportaba corazón y palabras. Un disco crepuscular, construido a base de confesiones de motel, de estrellas pintadas en el techo de la habitación, del perezoso narcótico que es la luz del atardecer entrando a través de una ventana que sólo es tuya ese día. Un ejercicio de estilo elegante que alcanza el sobresaliente por unos textos cuidados, de esos que dotan de personalidad las tonadas, evitando la fotocopia. De lo mejor de este año, la verdad.

Henrik Rover estará tocando el próximo sábado 20 de noviembre en la Ley seca de Zaragoza.
Texto: Octavio Gómez Milián

Buenosaurios: Leyendas de la noche de los tangos de Acho Estol


Acho Estol es el compositor y líder de La Chicana, un porteño de pura cepa que sobrevuela como en aquella canción de los Soda Steréo, su ciudad de la furia, junto a un puñado de excéntricos cantores, rockeros y hermosos ángeles caídos en desgracia. Tango clásico, tango abierto, no sólo tango. Buenosaurios tiene el toque mítico de las noches de Buenos Aires, donde se mezcla El Eternauta con Juan Forn y todos agarran a Rodrigo Fresán y le dicen: “Anda, pibe, déjate de tanto inde y ven a bailarte un candombe”. Viejos discos de piedra reproducidos en el abismo digital, vino tinto salvaje y en el segundo tema aparece la voz del aragonés adoptivo (búsquenlo en las esquinas más inclinadas de Huesca) Ariel Prat masticando versos y electricidad. Me entrego al disfrute en la voz de Chino Laborde,
revisando las palabras del tango y tras la primera parada para fumarme un faso, saco a una mina a bailar, la voz de Rodrigo de la Serna cantando la vida de Cristobal, vuelta y vuelta, la historia del que se apaga porque su luz deslumbra demasiado. La que se me escapó tiene el punto poético inmediato de los tangos universales, amargo y arrastrado. Planeta rojo es el primer tango con letra de ciencia ficción que he escuchado. Como si el Battiato de  la Vía Lactea se mezclara con una orquesta de steampunk. Igual de evocador, no se preocupen. Y de pronto Manuel Moretti, el mejor tanguero narcónito que uno puede imaginar, nunca falla el líder de Estelares, en todos los extraños lugares del mundo, su voz se impone al
atardecer. En una nana, en el vals de la arena que se desliza. Histriónico, casi cabaretero, el señor Palo Pandolfo, guitarra eléctrica y bandoneón, una de las cumbres del disco con Putas Tristes. El Tango del Diablo, escrito al susurro de Mújica Laínez, la sombra burlona que se esconde en el cruce de Corrientes. Emociona Camaleón de varieté, el amor espera a un lado del muro, espero a que vuelvas a mi cueva. Extraño tanto el tiempo en que los discos de Antonio Birabent me ayudan a vivir y cada libélula que iluminaba el techo de mi habitación reordenaba el azar, cuando el chico moderno y guapísimo daba recitales en el Ateneo y cantaba “Estoyesperandoalhombre” acompañado de “wildman” Pettinato, hoy, en la mañana de Nochebuena, Antonio vuelve, recién duchado y con los ojos rojos. Cerramos esta hora zero con las palabras del Profeta, porque siempre habrás más vidas por vivir en la hermosa Buenos Aires,
atrapada en el pleistoceno o con un bandoneó amplificado.

Texto: Octavio Gómez Milián

Chicle: Max Capote.

Las andanzas de Max Capote exigen tener siempre soda en la heladera para poder combinar con gracia. No vale un refresco cualquiera, porque el sabor, como el de las bocas que besas, tiene que ser muy preciso. Como un Xavier Cugat a la orilla del Río de la Plata, tenemos ese aroma de bolero de aguardiente, cuando la banda del hotel ha dejado de tocar los malos covers del pase y se deciden a hacer un tema lindo, con voz quebrada e instrumentación canalla. Menos psicótico que Daniel Umpi, con un corte de americana más blues que Sergio Pángaro, cuando uno escucha Culpable sabe que pasar las noches solo es un insulto a la vida. No te voy a convencer es tan fronterizo que no sabes muy bien qué países separa (ahora mismo es lo menos importante, la verdad), y luego llega la versión de Perfidia, con el toque marciano suficiente como para que uno pondere la opción de subirse al contrabajo y volar al espacio exterior en busca de los besos más extraños de la galaxia. Mambo para diabéticos, balada tétrica y suburbial en Hermano y un órgano surgido de lo más profundo del pantano para sostener Y ahora estás llorando, como un crooner desabrochado que vuelve tambaleante del baño. Con la versión de Azuquita pal´café de El Gran Combo, cerramos este inmenso catálogo de vitalidad en forma de canciones, trompetas y maracas, tengo cerillas suficientes para prenderle fuego al mundo, ¿te animas y me acompañas?

Texto: Octavio Gómez Milián

De sombras y sueños de José Ignacio
Lapido (Pentatonia Records, 2010)

Fui un “Lapidiano” tardío, lo confieso, pero un día compré un saldo de 091, de esos con los que las compañías, como monstruos de Lovecraft, extienden sus reptantes miserias. Amalgama de canciones que sonaban a lo que tenía que sonar la vida. Luego vi una antigua foto de José Lapuente con una camiseta de la banda de Granada y una noche me explicó que Lapido había marcado la línea y que a partir de entonces sólo nos quedaba caminar sobre ella. En estos tiempos consumibles los discos no se escuchan, sólo dejas pasar rápido las canciones y las olvidas. Los de Lapido han vertebrado mi imaginería durante años, En otro tiempo, en otro lugar es una obra magnífica y con este De sombras y sueños, he visto la película más de una docena de veces. Se abre con El más allá, un tema por el que Nacho Vegas mataría. Lapido no
quiere convencernos que vive a la orilla del Missisipi, todo lo que tiene te lo enseña con cada acorde. Una banda muy engrasada, básica y eficiente, con la hermosa pincelada de Eva Amaral en Doble salto mortal, casi de cajita de música, de nana amarga o en Antes de morir de pena, que tiene un poso narrativo tan deslumbrante que casi asusta. Señor Lapido, con su permiso, me llevo sus canciones a la carretera, creo que no hay ley escrita que lo impida, escucharé Sueños que dejamos ir mientras trato de recordar dónde están las cassettes de Roy Orbison que mi padre me regaló. Claro, todo el mundo habla de Quique González y yo no lo entiendo, me gusta tu estilo, pero eres demasiado joven como para entenderlo. Asumamos que La hora de los lamentos es superior a A hard rain is gonna fall y que Miguel Ríos puede ser el ángel que nos salve de la debacle. Canción del año, con la épica justa para golpear la pared hasta la extenuación. Olvidé decirte que te quiero, con su candencia de blues terminal, recuerda el tiempo en el que nos juntábamos en las encrucijadas y susurrábamos versos antiguos esperando convocar a los demonios del delta. Las imágenes de Cansado me hacen recordar por qué disfruto con Manolo Tarancón o Hendrik Roever pero siempre espero que el poeta eléctrico vuelva. El Lapido más rockero hace su aparición en Lo creas o no, con el fantasma de Strummer sobrevolando los amplificadores, hazlo fácil, pero hazlo con sinceridad, es lo único que te pido. Es el momento de volver a tomar la acústica y reivindicar la parte más narcótica de la vida, ¿existe lo mesiánico en lo cotidiano? , algo así nos cuenta Nadie espera.
Algo falla, volvemos a finales de los ochenta, camisas de lunares blancos y patillas fuera de onda, el día que grabaste en VHS el último baile y pensaste que la su ausencia (la de ella) era tu particular Nofuture. Dime que camine despacio a tu lado y te silbaré tonadas que rebotarán contra Paredes invisibles, una vez que pasó el huracán uno no sabe qué hacer, los escombros tienen mala pinta y tu locutor favorito hace mucho que dejó de emitir.

Tú que hiciste aullar a los profetas, diste aguardiente a los ancianos y regalaste frutos secos a los niños, que se haga la luz a tu alrededor para que así veamos que has vuelto a esconderte.


Texto: Octavio Gómez Milián

Teóricamente imperfecta de Domador (King of Patio, 2010)


Después de una serie de maquetas sobresalientes, un primer LP ligeramente fallido y un directo donde la experimentación, el pop y la literatura pánica se mezclaban en perfecta simbiosis, a Domador sólo les quedaba la electrónica. Espera, para un segundo, rebobina, eso es... por qué no dices la verdad (¿Que yo también quiero ser importante? No, eso no...). La verdad en este tiempo es algo relativo, como el concepto de canción, empiezo a pensar que a la electrónica ya sólo les queda Domador. Teóricamente imperfecta (disco del año en la música aragonesa 2010 según Espíritu Margot) se abre con una canción absoluta, Nuevos experimentos con la muerte, donde la imaginaría de los Niños del Brasil consigue que el tecnopop resulte auténtico. La postmodernidad exige autorreferencias y reciclaje, entre la basura digital encontrarás las últimas crónicas de los Hombres Farolas. Los Invertebrados es la máquina nova cociendo a fuego lento los sueños más ácidos de William S. Burroughs. Pop pánico pasado por secuenciadores, películas de serie zeta japonesas, un número perdido de Planetary, proclamas para una revolución que ya ha terminado y de la que no hay reseña alguna en los libros de historia, instrumentales de relleno, ruido de fondo en un televisor analógico, arreglos compuestos con un teléfono móvil de segunda generación (has escuchado Chica calva, chica feliz, todo el mundo dice que es su single), La tercera guerra mundial sigue la escualidad lírica de De Vito para proclamar que la verdad está en lo repetitivo y Be caos iterará hasta que arrastramos nuestras neuronas epilépticas al siguiente motel (allí un instrumental sin título balbucea versos paganos). Abre el interfase y recibirás cinco minutos de descargas para terminar, Cabeus o como abrir la caja del diablo sin instrucciones.


Texto: Octavio Gómez Milián

Reseña Zaza de El Hombre Lento (Autoeditado, 2011)

Como la picadura de una avispa pasada de metanfetamina, como el corte de una guitarra infectada de mercurio, así suena el nuevo disco de El Hombre Lento: lírica alucinada para electricidad al filo de la navaja. Masticando cristales que le hemos sacado de la boca a Ian Curtis caminamos por las calle de ZAZA, las imágenes de Castejón son propias de un Willian Borroughts en pleno ataque de epilepsia. Antípodas es una de esas canciones que se injertan en un lóbulo útil y deciden marcar el ritmo de tu vida repitiéndose hasta la extenuación. Ucronía y apocalipsis, ponme al revés, ponte del revés. Mucho mejor, como diría Leonard Cohen en The Future: No sé qué son esas luces que surcan el cielo, pero los ejércitos valientes son los primeros en rendirse. Las guitarras acústicas de Morir construyen un espacio alrededor del oyente, narcótico para las últimas respiraciones. Veneno es un clásico ya del directo de El Hombre Lento, su interpretación en el escenario del Café Hispano hace unos meses, mientras teloneaban a Antonio Arias, tuvo que seducir al viejo reptil eléctrico para producir este Zaza, grabado el pasado mes de Agosto. Veneno incluye versos minuciosamente enfermos, de épica chatarrera (de sangre y cielo, claro). Surfer go faster! es como una canción de los Meteors tocada en la orilla de una playa impregnada de anticongelante para neveras, macarra como sólo puede ser macarra una canción interpretada por zombies. De la playa volvemos a la esquinas, a los callejones...Libre de Ghettos, la sección rítmica de Guillermo Mata y Carlos Gracia reventando tímpanos, revolucionados, manejándose en todos los frentes. Tu fortuna, mis esclavos, es el momento de la respiración contenida, con guitarras delicadas (aquí la polivalencia de JJGracia, capaz de ir desde Gram Parsons al arreglo puramente Sister Ray como si nada) que se elevan como el sol tísico de las mañanas de invierno. Pero volvemos a subir las revoluciones, soy el yonqui que camina sobre el alambre, hago lo que sea, no tengo mañana pero leeré el tuyo por unas monedas, Mírame, mírame por favor y podré dejarme caer tranquilo. Hay tanta muerte alrededor, palabras escritas en boca de otro, palabras escritas para mí, soy el fantasma que nadie recuerda y veo todavía no os habéis dado cuenta de que estáis tan muertos como yo. El óxido del techo es un hermano bastardo de Abrir el cielo, el tiempo de la muerte blanca creciendo como estalactitas nocivas en nuestra habitación, una canción para cerrar la puerta, para sumergirse en el líquido del adiós. El mejor disco del año, no me digas lo contrario, no esperes que te escuche, El Hombre Lento camina conmigo, no me soltará el alma.

Texto: Octavio Gómez Milián

Concierto El Hombre Lento presentación de Zaza en La Casa del Loco (12 de Febrero 2011)

Esta crónica podría resumirse en unas pocas palabras: El Hombre Lento es la mejor banda alternativa aragonesa. Tanto por su directo como por sus canciones. Con esto tendría que valer, SayNoMore como diría el gran Charly García. Pero no me quedaré en silencio, enjuagaré las gotas de electicidad febril que cubren mis ojos y desatascaré los tímpanos intoxicados para hablar, para escribir sobre el concierto del sábado de El Hombre Lento. Sin palabras entre canción y canción, dejando que las imágenes hablaran, que la epilepsia interpretativa de Chiqui Castejón, armado con una acústica negra arrancada de las garras de Johny Cash, devolviera nuestro cerebro al purgatorio de las mejores alucinaciones, que la guitarra enrabietada de JJ. Gracia mascullara lamentos extraídos del punk elegante, del mercurio arenoso, de la noche abierta con farolas reventadas a pedradas. Ambos, junto al irredente bajo de Guillermo Mata y la precisión salvaje de Carlos Gracia, mecanizan un combo lisérgico de agresividad intelectual que desgrana canciones sobre la muerte blanca, las pistolas orgánicas y el hastío de los techos. Zaza es el hogar último de los ángeles exterminadores, la posada fin del mundo para los beatniks adictos a la morfina, Zaza es tan industrial como los paraísos abandonados llenos de máquinas oxidadas. Bolero de ginebra y psicodelia metálica de la escuela de Battiato. Óxido del bueno para nuestras venas, arrugados por tanta banda impostada y tanto llorón de sobremesa. Me gustó cuando Big Boy subió y machacó la pandereta como si estuviera asesinando a Bob Dylan, me gustó el tres porque es cuatro menos uno y así no hay manera de cuadrar las divisiones, me gustó El Hombre Lento porque es música de la que te hace sentir vivo en mitad de la enfermedad.

Texto: Octavio Gómez Milián


Concierto Lijas en la Ley Seca (18 de Marzo de 2011)

La poesía del vampiro Javier Carnicer, los mantras del duende Justo Bagüeste, las imágenes hipnóticas de Orencio Boix, ingredientes de una mixtura que tiene mucho de alquímico. Lijas se presentó en una Ley Seca en la que convivían artistas, escritores, fanáticos del spoken word y analógicos y postmodernos de distintos pelajes. Rock recitado sostenido por saxofones, por samplers imposibles, por caminos indiscretos en blanco y negro. Las voces de las mujeres invisibles servían de alimento a los sueños, demasiado tiempo, demasiado bien. Barajando los temas originales hasta alcanzar una amalgama sincrética, de club nocturno, de respiración entrecortada, de picadura de serpiente. Flor de ceniza, la oda al penúltimo piel roja, sonó chirriantemente tóxica, el panegírico al penúltimo ángel de Bajo continuo (más cerca del purgatorio que de la tierra rojiza), el despertar de la pesadilla al ritmo de cuchillos y cristales que es Dominio, El Lamento del Misántropo, santo cáliz inesperado para todos los chupasangres o el aura narcótica de Soñador Insomne, como un opiáceo de rimas, Lijas seduce a la vida con la sombra de la muerte. Al final, cuando la cocina del alma ordena el cierre, el blues del suicida, lanzándose al mar y encontrando un tesoro, vencidos por las sirenas, nos dimos cuenta de que habíamos recibido un corazón de plomo con el que fabricar nuestros pensamientos.


Texto: Octavio Gómez Milián

Reseña de DA (Grabaciones en el Mar 2011)

Con su anterior entrega, Pulse y espere, DA (o sea, Dani Garuz y aliados) comenzaba a dar muestras de su gusto por la experimentación, estirando los límites de la canción pop hacia regiones novedosas. Su tercer disco, DA (Grabaciones en el Mar) es el paso definitivo, teclados mutantes, acústicas dulcísimas, voces que van y vienen, ritmos imposibles, spoken word... todo en la turbadora mezcolanza que bulle en la cabeza de Dani Garuz (responsable de todos los instrumentos, salvo las baterías y percusiones de su compañero de mil proyectos Enrique Moreno y coros de Bigott, Samuel Zapatero, Erika Beitia y el mismo Moreno). Cuenta conmigo, himno paródico AOR, con unos coros macarras, abre el disco, para dejar paso a la épica psicótica de La Compostadora donde Garuz conjuga requiebros melódicos con un texto casi ballardiano. Perdida, con colchón de guitarra acústica, acentúa de manera arbitraria la estructura para llevarte hacia ese camino imposible donde Barret se mezcla con los hermanos Batista. Aunque Garuz siempre ha sido un buen amanuense de canciones, capaz de guiñar el ojo con picardía a cualquier noche y ser un narrador contenido de colmillo afilado, y así nos entrega Discobares amigos. El Bowie más sutil aparece en Sonámbula, una referencia (sobre todo el Bowie de Heathen o Hours), que siempre se ha podido ver en los discos de DA, mientras que Último deseo nos trae al Garuz más clásico, el de aquel pulcro Dormidos en el zoo, evocador y de lírica mínima. Niño de mamá, como la intro de una versión actualizada de La Fuga de Logan, juega de nuevo a la reiteración abstracta, futurismo recitado, teclado percutor. Sería fácil hablar de Kraftwerk en Esclavo Einzelhaft, pero las referencias postmodernas lo acercan más hacia Futurama que al Aviador Dro, un Coppini con interfaz usb en el lóbulo frontal tocando canciones imposibles de La Mode. Juegos adolescentes, canción redonda, de estribillo “papapa”, de esas que Garuz es capaz de componer en medio suspiro. El cierre con Standing Baba, un mantra de reminiscencias sixties, un guiño a la etapa blanca de los
FabFour, nos deja, como siempre con DA, sonriendo y con ganas de repetir. 

Una portada muy cuidada, con la firma de Yann Leto y la masterización a cargo de Javier Roldón del Vacuum Mastering (en pocos meses se ha convertido en un clásico), hacen del tercer disco de DA uno de los ejercicios más arriesgados del pop aragonés de los últimos años. Aunque, la verdad, no esperábamos menos de Dani Garuz.


Texto: Octavio Gómez Milián

"Vías Cruzadas" de Pato Badián&Hernán Filippini

Como una estampa que se te escapa de la retina mientras avanza el tren, con la magia de un vaso de agua fría llevada a tu mujer en la madrugada sedienta del domingo, una vez el que esto escribe pasó meses enteros escuchando a Raly Barrionuevo y sus Noticias del Alma mientras añoraba el vino caliente que fermenta bajo la estrella azul. Hoy, con Vías Cruzadas de Pato y Hernán y su delicada revisión de parte del folklore argentino, vuelvo a aquellos días. Vías Cruzadas es un disco leve, de voz y guitarra, de percusiones selectas y mucha poesía, poesía de la que se queda dentro, de la que no te pide, solo te da. Un recitado de voces mezcladas abre el LP, Salidas, para continuar  con María Lando donde la dramaturgia de la chacarera se mezcla con la oscuridad del arrabal. La paciencia pobrecita, como el tejido hermoso que se construye cada tarde, pulsión de guitarra criolla, vuelve al cancionero de María Elena Walsh y Campo afuera trae la frescura de la chacarera con la fuerza del que mastica la tierra y La Pomeña es un tema del Cuchi" Leguizamón de metáforas poderosas. Cristal es un tango de Mario Mores, tango que me hiciste mal, sostenido sobre el bandoneón infinito de Marcelo Mercadante, frágil, más Mercedes Sosa que Piazzolla, de pasos cortitos, de pasillo eterno en la casa de la vida. Más poesía, palabras de Daniel Rabanaque para el ritmo de guitarra de Santiago del Estero, Déjame que me vaya, de la estirpe de los Carabajal, agridulce como el espejo quebrado de una ruptura. Razón de vivir es una letanía que celebra la luz de lo cotidiano, donde la voz de Pato tiene la lija del que sigue y sigue, Razón de vivir trae la garganta de arena del flamenco, un tema de Víctor Heredia que hizo grande la Negra Sosa acompañada de otra dama de la tierra, Lila Downs. Tonada del viejo amor es una de esas canciones que hacen grande el cancionero tradicional argentino y que este país, por ombliguista y cerrado, ha obviado durante años, está bien que dos argentinos afincados en Zaragoza, nos regalen su talento a traves de palabras y cuerdas. El siguiente tema nos trae a Discepolín, Enrique Santos Discépolo, armados solo de toque y voz, el dúo arrasa con las miserias del tango hasta cantarte directamente al corazón. Esta noche prometo que me emborracho al ritmo de tus golpes en mi cuerpo de madera. Salamanqueando pa´mi trae al diablo del violín marcando el ritmo del taconeado en una percusión hechizera de Javier Payarola, un exorcismo de fiesta, la chacarera del que cruza los dedos al llegar a un cruce de caminos. Vuelve el vampiro del bandoneón, que cada noche entra en la habitación y bebe de nuestros sueños, en Honrar la vida, Pato suena como una diva soul, fresca e impagable. El cierre de este magnífico disco es La Extranjera con Pato cantando a capella un tema de Liliana Felipe. 

Texto: Octavio Gómez Milián

Reseña de Canencia (La Pera
Records, 2011) de Decalles

Vuelven a la ciudad los Decalles...vuelven más bien a sus escenarios con material nuevo, caliente, calentísimo, canciones de barra y nocturnidad esta vez aliñadas con algo de bucolismo urbano (los paseos en el parque, se pueden hacer tantas cosas buenas...(y malas) al amparo de los arbustos). Grabado en Canencia, sierra madrileña que da título al disco, rock de buena graduación, aunque el fermento sea joven, el destilado alcanza niveles notables. Se abre con Mi sitio, corte cristalino de esos que remiten al final de los ochenta españoles, con una elegante aplicación de los metales y sigue con Tiempo perfecto, Javi Martelli mastica versos trepidantes, estribillo exactos, un ejemplo de cómo una banda de rock puede hacer una buena canción pop. Canallas en Chicas de cuero, caperucitas feroces y princesas de las que se encontraba Pepe Risi en los garitos de Malasaña, como un disparo que recorre la ciudad embuida en unos pantalones de pitillo casi ilegales y cierra con

La última canción, arrastrado por la electricidad cansina del que ha vendido su alma en un cruce de caminos,
baladón en tono épico, salpimentado de un hammond reluciente, para cerrar un apetitoso EP de una banda, Decalles, que crece, puliendo aristas, dejando una producción exquisita que espera el directo. 

Texto: Octavio Gómez Milián

Disco ruido de Sistema Solar (I+D
Music, 2011)

Una de esas bandas escondidas del ander latinoamericano, de las que juegan con los sintes y las baterías hasta crear un mejunje que sólo te invita al baile y la intoxicación lumínica. Sistema Solar nos llega de mano de I+D Music, dándole lametazos a la herencia tecnopop ochentera, a las partes más sintéticas de ChickChickChick!! (esas percusiones de Rainchecks, con las que se abre el LP, abría que samplearlas y ponerlas como asignatura obligatoria de cualquier remezcla que se precie), a la parte lúbrica de Ladytron o los momentos menos psicóticos de Plastilina Mosh. Una banda donde los ritmos son de todos los colores, entregando material para 12” en cada track, Go twisters es como el subidón en una discoteca de las afueras de Bogotá (donde Héctor Buitrago cocinaba nuestros cerebros a fuego muy, muy lenta), una y otra vez, tan adictivos que uno acaba sintiéndose trendy a mitad del disco. Sol y Amorfos, como la banda sonora de una película de El Santo en la que viajara al Marte fronterizo que soñaron los Babasónicos, con sus risas de Birkin revestidas de la postmodernidad de caja de ritmos. Magnetic Pluto, narcosis en estado puro, te digo adiós con la mano, mientras las gotas de mercurio caen como lágrimas sobre mí. I´m your number, al ritmo de los 8bits, démosle una oportunidad a los programas de composición de un Spectrum, emulación  power mientras subimos el pinch! Mezclar inglés con español siempre es arriesgado, a menos que seas un Paranoiac, capaz de dominar más de un millón de lenguas y varios dialectos planetarios. Cierre con Morfeo, la canción que llevaría Martín Mantra en su mp3 cuando saliera del DF en busca de Godzilla. Un disco que mezcla la diversión electrónica del baile con algunas de las canciones más evocadoras y elegantes que he escuchado en mucho tiempo. Sobresaliente, ganas de verlos en España muy pronto. Magnetic Pluto y Paranoiac cortadas por el patrón de los nunca suficientemente reivindicados Luxury 54,

Texto: Octavio Gómez Milián


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