BUNBURY: "EN CRUDO Y AL NATURAL"

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SEXTA RONDA LICENCIADO CANTINAS

Consulta las fechas de la nueva gira norteamericana de "Licenciado Cantinas".

QUINTA RONDA LICENCIADO CANTINAS

Toda la información sobre la nueva ronda de conciertos en España y México actualizada con las nuevas referencias de prensa a diario.

LICENCIADO CANTINAS MÉXICO TOUR 2012

Bunbury anuncia las primeras fechas de su esperada gira por México y la edición de una caja especial de "Licenciado Cantinas".

TOUR ESPAÑA 2012. LA REVISTA DE UNA GIRA.

Un resumen en 188 páginas de los 12 conciertos por España (junto al suspendido en Valencia) de Bunbury y Los Santos Inocentes..

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15 octubre 2011

Reseña de Again and Again de Sex Museum (Tritone Records, 2011)



El nuevo disco de Sex Museum es una volcánica descarga en forma de lava eléctrica, once temas marca de la casa, donde las guitarras punzantes y los órganos conviven en un sugerente magma de clasicismo, de ese que alimenta el espíritu, densifica las noches y da porte al negocio. Aunque el comienzo casi pop oscuro en la línea vocal de Peter Murphy de I´m falling dow puede engañar, cortes como Seven days son una muestra de que el salvajismo bien entendido se mantiene con los años, duros y directos, como un chupito de Cuatro Rosas, cortante como una navaja afilada por el acorde adecuado. No encontraremos la tierra prometida pero la seguiremos buscando cada noche de todas vuestras noches. Save your soul, pandereta y órgano, estoy aquí porque hace un segundo estaba en otro lugar, el resultado final es que no puedo parar de moverme, me da miedo que alguien se lleve lo que tengo dentro de la cabeza. Keep Running tiene un toque más épico, más contenido, un medio tiempo que respira el mercurio que como esporas infinitas sigue desprendiendo The Band en nuestras entrañas. Can you stand my love es anfetamínico y disonante, una espera constante que nunca encuentra satisfacción. Go, go Rocker es beat en estado puro, con un jugoso juego de voces, que navegan sobre los psicóticos arreglos del hammond para hablar del pasado con el gusto de los que siguen teniendo buenas ideas. El cierre parece una versión de un tema que suena en la radio de una nave recién llegada de Plutón, como si el disco no se fuera a terminar nunca, Go Around es ácido, es potasa fermentada en pleno corazón de Malasaña. Son Sex Museum, no engañan, lo que oyes es lo que tendrás.

Sex Museum estarán tocando el próximo sábado 22 de octubre en la Casa del Loco de Zaragoza.

Octavio Gómez Milián
Fuente | Al Oeste

Reseña de Nadie sabe que estoy aquí de Hashima (autoeditado, 2011)

Hashima, la penúltima encarnación del rock aragonés nos entrega su primera referencia, un EP de cuatro temas donde la pulsión eléctrica está presente en cada uno de los cortes. Con una intro psicótica avanzamos hasta La opinión del hombre rana, con la voz de Luis Bernadaus en primera línea, en un fraseo que tiene mucho débito de las bandas nobles de los noventa, aportando expresividad a través de los juegos de voces y una acertada contención en las solistas. Un disco con potencial luminoso, abriéndose paso como una propuesta nueva dentro de las tinieblas endémicas de la música aragonesa, huyendo de pleitesías y lugares comunes, Euforia es un zarpazo incontenible donde la línea de bajo te atraviesa, afilados los dientes, Hashima muerde sabiendo cuáles son nuestras partes blandas. La calma llega con En la sombra absoluta que evita lo empalagoso para ir creciendo en tono épico a través de unas potentes imágenes líricas. El final para Nada, casi abierto a las nuevas olas bailables a través de un bajo resultón y una percusión analógica que no resultaría extraña en un disco de The Rapture. Hay tiempo para todo, voces contundentes, bajos amenazantes y vertebradores y una solidez rítmica notable acompañan a un buen trabajo de guitarras para un disco que en su corte clásico encuentra su distinción.

Octavio Gómez Milián
Fuente | Al Oeste

Reseña de La Chica del Club de La Banda L´ambar (Autoeditado, 2011)

Por fin ve la luz la primera grabación de uno de los mejores combos en directo que se han podido ver últimamente sobre las tablas aragonesas. Liderados por la voz sobrada del contundente Rafael Sanemeterio, La chica del club es una colección de temas donde el calor del blues se enrosca a través de un saxo sabroso con los lugares clásicos de la música de raíces, boogie, rockandroll y macarreo en grandes cantidades. Temas como Ella nos devuelven a los Mas Birras más lúdicos, escuchando La chica del club no podemos obviar la influencia de los Burning, aunque el juego de las voces le da siempre un extra a los arreglos, que se mueven entre solistas de regusto clásico y ritmos básicos pero muy efectivos, canciones engrasadas a base de distintos licores, desde los fermentados a los destilados, para volver a los Rebeldes de la mejor época, por ejemplo en Sin miedo. Temas para ser tocados en directo, al ritmo trepidante de los botellines sobre los parches, mientras una armónica magnífica se eleva para sorpresa de todos. El momento espacial (porque lo de marciano ya lo dice el título) es el delirante Marcianos en Casetas, una jugosa jam de salvajismo. Aunque si hay un tema que destaca sobre los demás, ese es La última chica de la ciudad, donde la voz de Clara Téllez hace su aparición en un magnífico medio tiempo con sabor a bares cerrados y últimas oportunidades. Una tonelada tras otra, hasta sumar dieciséis.

Octavio Gómez Milián
Fuente | Al Oeste

Reseña de Amaral. "Hacia lo salvaje"


El primer single, Hacia lo salvaje, juega con el tono profético que acompaña a las mejores composiciones mercuriales de la banda aragonesa, aquellas que hablan de la lluvia pesada que ácida está a punto de caer sobre nuestros hombros. Las guitarras guturales con las que se abre Antártida, fermentando electricidad, son de lo mejor del disco, amasando un muro de espejos acompasado con una de las mejores y más inquietantes letras del disco. Imaginad al vampiro John Cale, tambaleándose sobre los reflejos del hielo mientras trata de recordar la línea de bajo y haced caso a Amaral, id hacia la luz. Acústicas gruesas para Si las calles pudieran hablar, un tema que comienza mirando a los ojos al Dylan converso para terminar recordándote aquel verso "si la ves dile que me acuerdo cada día de ella". Una de las mejores frases del disco está dentro de este tema: "el enigma de un árbol caído en completa soledad". La trepidante Esperando un resplandor sufre el lastre de un texto demasiado plano, algo semejante al demasiado manido ideario del Robin Hood moderno. Tras este breve bache vuelven los mejores Amaral, aquellos que creaban estampas breves de cotidianidad, desde Buenos Aires al Sacromonte, en la magnífica Riazor, una de esas canciones compuestas para poder vivir dentro de ella para siempre. El alimento del recuerdo como combustible para el mañana. El fraseo de Eva emociona una vez más. El comienzo eterno de Montaña Rusa y los teclados surgidos del bosque donde sigue viviendo Robert Smith, la canción amaga el arreglo perfecto y vuelve a mostrarnos un resplandor confesional. La coheniana Olvido funciona a nivel de salmodia y remanso. Cuando una canción de Amaral tiene las guitarras de Cuando suba la marea uno sabe que las cosas siguen funcionando, como una cajita de música abierta a los ojos del mundo, lo sencillo culmina con uno de esos estribillos redondos marca de la casa. Las punzantes seis cuerdas de Como un martillo en la pared vuelven a ser el compañero ideal para uno de las mejores letras del disco, épica sin resultar excesiva, perfecto puzzle entre melodía y palabras. El cierre del disco con la fuerza de Hoy es el principio del final, perfecta para corearse en directo y el bis con Van como locos, a través de las líneas magnéticas de la Tierra, una guía para masticar el mañana.

Este nuevo disco de Amaral, pulido hasta el último detalle en arreglos y grabación, es, como en toda la trayectoria de la banda zaragozana, un disco notable. Algunos textos que manejan en exceso los lugares comunes y la falta de esa chispa de cercanía de otras ocasiones, quizá arrastrada por el tono épico de la instrumentación, sería la única pega para este Hacia lo salvaje.

Octavio Gómez Milián
Fuente | Al Oeste